
Con estas bellas palabras, nuestra ínclita Secretaria de Organización del PSOE, ha desvelado uno de los grandes misterios de la historia planetaria.
Desde las profecías de Nostradamus no se advertía con mayor lucidez cuáles serían los acontecimientos históricos que se producirían en el planeta para sorpresa y maravilla de las generaciones posteriores.
Y no contenta con ello, añade, con enternecedora expresión:
¿Cómo ha sido señalada para divulgar tal revelación entre la doliente humanidad? ¿En qué ocultas coincidencias astrológicas se ha apoyado para alcanzar tal visión redentora? No lo sabemos. Quizá alguna conjunción astral, una imprevista alineación planetaria, o alguna inédita combinación zodiacal.
Pero el hecho irrebatible es que con su inefable clarividencia nos ha hecho ver la importancia de un acontecimiento planetario que no se producía desde la extinción de los dinosaurios.
Loor y gloria a ti, Oh, profeta planetaria, Oh, intérprete de los astros, Oh, anuncio de esperanza,…que has tenido a bien iluminarnos con tu lúcida visión cosmogónica.










