domingo, 14 de marzo de 2010


Carta abierta a Willy Toledo
(alguien tiene que salir en defensa del conocido analista político)

Querido Willy, cuando nos informabas que Orlando Zapata no era un disidente político, sino un peligroso terrorista, un delincuente y un traidor a la patria, lógicamente no te lo inventabas tú, sino que te debías basar en alguna fuente fiable que te habría facilitado esta importante información, a la que el resto de los mortales en nuestra inocencia no habíamos tenido acceso.

Gracias a tu generosidad pudimos enterarnos de estos detalles, que curiosamente coincidían con el punto de vista del diario Gramma , diario oficial del Partido Comunista de Cuba, rotativo de reconocido prestigio revolucionario, aunque algunos (la derechona de siempre) intenten desprestigiarlo con detalles irrelevantes como que sea la única versión disponible por no existir prensa libre en el país, ni opiniones de otros partidos, por estar lógicamente prohibidos no vaya a ser que se les ocurra criticar al gobierno.

Gracias Willy por sacarnos de nuestro error, y darnos a conocer la verdadera condición del delincuente Orlando Zapata, que el resto de diarios del mundo (pagados con toda seguridad por la CIA), todos ellos contrarrevolucionarios de la peor calaña, se empeñaban en calificar de disidente político, ignorando que en Cuba no existen los disidentes, sino sólo traidores a la patria y a la revolución.

Menos mal que algunos hemos salido en tu defensa, para contrarrestar la campaña de acoso contra tu egregia figura de analista político, y reivindicamos que en aras de la libertad de expresión (que casualmente no tienen los disidentes políticos cubanos, perdón, los delincuentes traidores a la patria cubana) puedas continuar diciendo todas la willypolleces que te vengan en gana, para iluminar nuestras mentes ignorantes.

¡ Por la libertad de decir willypolleces, tomemos ejemplo de Willy !

¡ Artistas, actores y músicos, todos juntos con Willy, por el triunfo de la Revolución y la inmortalidad del compañero Fidel !

¡ Liberad a Willy ! (no a la ballena, sino a Willy Toledo)